Mostrando entradas con la etiqueta valoración personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valoración personal. Mostrar todas las entradas

4/19/2017

VALORACIÓN PERSONAL de un texto periodístico: "Elección".

              David Trueba nos presenta un texto, dividido en tres párrafos, en la que explica de manera reiterada el futuro de nuestros jóvenes. Un futuro marcado por la incertidumbre y el pesimismo. Debido a esto último podríamos tildar al texto de subjetivo, cargado de una dosis de pretendida objetividad que puede llevarnos al error. Analizándolo detenidamente podemos encontrar una gran variedad de adjetivos entre los que destacan los valorativos, que aportan una visión personal al texto: “desolador”, difícil”. También hay adjetivos especificativos y descriptivos para respaldar la pretendida objetividad “adquiridos”, “españoles”, ya que su uso reside en informar. Otra de las características más destacables de la forma es el registro estándar, el cual es muy útil para llegar a un mayor número de lectores.
                En cuanto al contenido, podemos destacar una gran preocupación ya que, como bien dice el autor, los jóvenes son el futuro del país. Yo que, como ellos, también soy joven tengo consciencia de ello, de cuánta responsabilidad acarrea y de cuán poco apoyo recibimos por parte del Gobierno que no hace más que poner trabas a nuestra educación y a nuestro futuro. Aun así no nos desanimamos y seguimos luchando por un país mejor. Seguimos luchando testarudamente por aquello que nos llena y nos apasiona, para poder ejercer nuestra carrera, porque queremos superarnos. Porque merecemos ser escuchados y somos el cambio.

               En conclusión, los jóvenes ya no sólo somos piezas que ayudan al reemplazo generacional, ahora somos el futuro, cargado de ilusión y esperanza.
Ariana Pérez

2/14/2017

Valoración personal

      En este texto de J. Sender podemos detectar la pobreza, la desgracia e incluso la cercanía a la muerte.
    La guerra, la corrupción, el mal gobierno y la dictadura, traen el sufrimiento, lo único en lo que desemboca es sangre, sangre fría por quienes están interesados en que miles de personas mueran de hambre, de frío e incluso a tiros, por su propio beneficio. El S XX ha sido un siglo de desgracias, de hambre, de guerras, de muerte a la religión, muerte a la cultura, y muerte a ideologías contrarias. No merece la pena la muerte de toda esta gente, solo por el interés y el beneficio de “cuatro pelagatos”. En todos estos casos no existe sociedad civil, ya que somos simples súbditos de aquellos que gobierna, por mucho que su populismo transmite, que lo hacen por nuestro bien. Aun no siendo una sociedad civil, como bien dice Locke, tenemos derecho natural a la vida, a la propiedad y a la libertad, y durante este siglo nos violaron continuamente estos derechos naturales.    
    Lucha por tus derechos a una sociedad, a una democracia digna, a una dignificación parlamentaria, pero sobre todo lucha por que nadie jamás viole tus derechos naturales, dignos de todo ser humano, desde que nace.
                                                                                                                      Miguel Blanco Mantilla 

2/12/2017

Valoración personal

        En este fragmento de la obra el autor nos muestra la alegría que siente Paco, el protagonista, al ver posible un sistema de gobierno más justo para su pueblo.

        Los dirigentes políticos de cualquier época y lugar, siempre han gozado de privilegios, por lo que en plena posguerra española, más aun. Además de esto, los altos cargos siempre cuentan con el apoyo de los grupos sociales a los que les conviene que sean ellos los dirigentes, como es el caso de la Iglesia o los nobles. Los ciudadanos, la gente de a pie, son los que viven y trabajan para defender sus derechos, por eso, que “los suyos” sean los que se encuentran en esa situación de poder, incita a la utopía de un Estado más justo para todos.

       En definitiva, cuando nuestra situación es privilegiada, anteponemos nuestros propios intereses a los de cualquiera, olvidando nuestro cometido y el hecho de que esta actitud, algún día, puede volverse en nuestra contra.
Paula Merino