Mostrando entradas con la etiqueta réquiem. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta réquiem. Mostrar todas las entradas

2/25/2021

 

Réquiem es una novela que presenta dos tipos de estructura:

La estructura interna del Réquiem es una rememoración que realiza el sacerdote afligido por un sentimiento de culpabilidad. Los recuerdos forman un denso relato, desarrollo central de la novela interrumpido por los personajes inesperados en la sacristía. Las evocaciones del sacerdote pasan desde el nacimiento hasta la muerte de Paco: en este caso su escondite. La novela tiene una estructura circular al comenzar y acabar en el mismo punto: mosén Millán preparando la misa en la sacristía, y solo pasa media hora

 

La estructura externa de la novela no está dividida en capítulo sino en secuencias, que se refieren al presente y al pasado y se van intercalando. Esta secuencia es del pasado (“mosén Millán recordaba”) y hace referencia a la vida de adulto de Paco. Se trata de la secuencia número 7 (La guerra) que se da en 1936, inicio de la guerra civil aunque hay una incongruencia, ya que los sublevados no entraron en Aragón hasta 1938.

 

La importancia del fragmento reside en la traición de mosén Millán a su amigo de toda la vida, Paco, a quién incluso bautizó, por lo que su decisión de posicionarse  al lado de los falangistas cala más.

 

Las causas que llevan a este desenlace son el quebrantamiento de la amistad entre Paco y mosén Millán, ya que en secuencias como la del viejo pobre y moribundo Paco se había dado cuenta de la ausencia de caridad del párroco, este quería salir lo más rápido posible de la casa del anciano en vez de ayudarlo. En este momento Paco se dio cuenta de que él no quería seguir sus pasos, él quería combatir contra las injusticias de este mundo y esto le lleva a realizar acciones contra el poder y a favor del pueblo, que lo llevaría a esconderse. A pesar de su poca empatía, el cura no quería delatarlo, demostrando así a Paco su lealtad, pero no fue capaz por la presión ejercida por los sublevados, que dirigían la aldea tras el alzamiento nacional y su supuesta unión al ser claros defensores de la Iglesia.

 

Tras la traición narrada en la secuencia, los forasteros intentan capturar a Paco a lo que él les ahuyenta con tiros. La segunda vez acude mosén Millán con la promesa de que solo sería juzgado. El cura, sin embargo, es incapaz de mantener su promesa otra vez y Paco acaba siendo confesado y ejecutado. Esto crea un enorme sentimiento de culpa en mosén Millán, que no acepta los pagos de la misa de Réquiem por parte de los hombres ricos del pueblo. Además, nadie acude a dicha eucaristía ya que sabían que había sido la traición del sacerdote lo que terminó con la vida del buen hombre de Paco el del Molino.

                                                                                     Ana M. Sandra G.

 CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO DE LA OBRA.


Ramón J Sender es coetáneo de la generación del 27. Su primera novela, Imán, fue tratada como algo excepcional, fruto de un novelista independiente e insólito. La Guerra Civil acabó con la ilusión de cambio y renovación que había traído la república.


Durante los años 40, “años de convalecencia”, la novela pasa por un momento de desorientación, ya que España ha salido de la guerra destrozada. Los escritores siguen el modelo de la novela realista y la novela de Baroja. Esto se mantiene hasta la publicación de La familia de Pascual Duarte Camilo José Cela), que refleja los aspectos más dramáticos de la realidad. Otras novelas son Nada (Carmen Laforet) y La sombra del ciprés es alargada (Miguel Delibes). La novela de los años 40 refleja la amargura de la vida cotidiana ya que sus temas principales son las preocupaciones existenciales, la soledad, la frustración, la muerte, la miseria. Los personajes marginados, desarraigados, revelan el malestar del momento. En estos años, se produce la novela de los vencedores.


En la década de los 50, empieza a superarse la posguerra por diferentes causas; ingreso de España en la ONU, creación de las editoriales Destino y Seix Barral, los premios Planeta… Los escritores aprovechan este momento para adoptar posturas críticas sobre la realidad. Los temas principales de los años 40 van desapareciendo. La novela que inaugura el realismo social es La Colmena de Cela, otras novelas precursoras son El camino y Mi idolatrado hijo Sisí de Miguel Delibes, en ellas se critica la vida rural y la sociedad burguesa. Se dan a conocer escritores como; Aldecoa, Fernández Santos, Sánchez Ferlosio... con características comunes; la solidaridad con los humildes y la disconformidad con la sociedad española en la que viven.


TRAYECTORIA DEL AUTOR E IMPORTANCIA DE LA OBRA.


Ramón J Sender nació en un pueblo de Huesca, Chalamera. Era hijo de unos labradores acomodados  que trabajaban de Secretario en el ayuntamiento y de maestra. Pasó su infancia en varios pueblos de Aragón. Empezó bachillerato en Zaragoza, y acabó en Teruel al tiempo que trabajaba de ayudante en una farmacia. La guerra civil le sorprendió en Madrid, luchó en defensa de la República y llegó a ser Jefe de Estado Mayor. Su mujer y un hermano fueron fusilados. Al acabar la guerra se fue con sus dos hijos a México y desde allí se marchó a Estados Unidos, donde produce una evolución, se convierte en defensor de los valores y el sistema de vida norteamericanos. Allí se casó por 2ª vez. En 1974 permaneció unos días en España recibiendo homenajes. Su imagen sorprendió ya que no tenía nada que ver con el escritor de los años republicanos. Muere en 1982.


Se pueden distinguir tres épocas en su narrativa. La primera etapa dura hasta 1936, es anterior a la guerra civil española, comienza con Imán y termina con Mister Witt en el Cantón, con la que ganó el Premio Nacional de Literatura. En esta etapa también se encuentran La noche de las cien cabezas y Siete domingos rojos. La segunda dura desde 1939 hasta 1965 y es la etapa más importante, va desde El lugar del hombre hasta Réquiem por un campesino español. En esta etapa también se encuentran El rey y la reina, y Crónica del alba. La última etapa va desde 1965 hasta su muerte y sus novelas bajan de calidad. Se encuentran los últimos tomos de Crónica del alba, y un libro que mezcla lo novelesco con lo autobiográfico como Monte Ondina. 


Las novelas importantes de Sender son las de la Guerra Civil. La más conocida es Réquiem por un campesino español, y para muchos críticos su mejor novela. La escribió en 1952 cuando vivía en EEUU. La primera edición fue publicada con el título de Mosén Millán y las siguientes ediciones se publicaron con el título actual. Esta obra representa una visión realista pero subjetiva de los momentos previos de la 2ª República, del desarrollo de la misma y del alzamiento de Julio de 1936. Es una obra de crítica social por la injusticia y desigualdad de clases que quiere reflejar la realidad y despertar la solidaridad con los menos favorecidos. Es la más leída, ya que trata de una novela madura, con lenguaje sencillo y sin desviar el mensaje central. Esta novela se compara con Niebla de Unamuno y El árbol de la ciencia de Baroja ya que las tres tratan sobre la muerte.

                                                                                                                    Carla Cabeza


2/22/2021

 

TÉCNICA NARRATIVA DE RÉQUIEM POR UN CAMPESINO ESPAÑOL

      En la novela se conjugan procedimientos tradicionales con otros modernos. El empleo de distintos narradores es uno de los aciertos de la novela. Las secuencias de pasado, como este fragmento, aparentemente es el propio Mosén Millán el que las cuenta en estilo indirecto “(Mosén Millán pensaba que )” e indirecto libre pero en realidad es el autor omnisciente el propio Sender, el que las cuenta. Nos describe el espacio físico y el carácter de los personajes “(parecía educada)” a través de lo que hacen, dicen o cómo van vestidos. Combina la narración objetiva “(nadie lloraba)” con el narrador omnisciente que se introduce en la mente de los personajes y nos dice lo que piensan “(pensaba el cura en Paco)” y lo que sienten “(le hizo sentir mejor)”.

El espacio es cerrado: la sacristía de un pueblecito aragonés “(desde la sacristía)” aunque los acontecimientos tienen un espacio más amplio “(estaba en casa)”. Sobre la ubicación no está todo muy claro, a Sender no le interesa dar demasiados detalles, con el fin de despistar al lector. En el universo narrativo del autor, los elementos paisajísticos, lingüísticos “(Mosén)” y culturales forman una geografía imaginaria en la que se integran los lugares más significativos de su infancia, adolescencia y juventud.

El tiempo requiere una consideración cuidadosa, diferenciándose entre el histórico y el interno. El histórico: no se menciona en un principio pero durante el relato se señalan acontecimientos como la caída de la monarquía y el advenimiento de la república y la sublevación de 1936 “(empujaba a los señoritos de la ciudad a matar a más gente)” .La muerte de Paco se sitúa en agosto de 1936,y la misa celebrada un año después. El tiempo interno del relato lo maneja el narrador omnisciente desde un presente implícito “(¡Lo que está sucediendo en el pueblo es horrible!”) respecto al cual el texto siempre es pasado. El relato no es continuo y el tiempo real apenas avanza mientras que el tiempo del otro abarca toda la vida de Paco roto solo para volver a la misa de Réquiem “(desde la sacristía)”. El lector sabe que va a morir pero desconoce cómo y porqué. Réquiem podría calificarse como una rememorización desde la muerte de Mosén Millán “(Mosén Millán recordaba)”

                                                                                                                   Jimena Ruiz

2/10/2021

 El personaje principal en este fragmento es mosén Millán, un hombre bueno maleado por la fe ha madrugado demasiado debido a su enorme impaciencia que le hace sentir su culpabilidad. Esta larga espera no hace más que aumentar su sentimiento de culpabilidad (“Desde la sacristía, mosén Millán recordaba la horrible confusión de aquellos días, y se sentía atribulado y confuso.”). El cura es ingenuo porque se deja llevar por unos asesinos de apariencia caballeresca, pero además traiciona (“mosén Millan dio la impresión de que sabía dónde estaba escondido Paco”) a sus creencias de cristiano y al paternalismo que le profesaba a la víctima. 

Paco era perteneciente a una familia con tierras aunque trabajaban de sol a sol. Siempre fue muy querido en el pueblo. A los siete años fue una especie de monaguillo suplente. De mayor tuvo fama de mozo atrevido. Paco es el héroe y la víctima, la narración de su vida y su muerte ocupa el mayor espacio en el texto. No aparecen datos suficientes para trazarnos una imagen física, salvo que es un buen mozo. Desde niño se gana el aprecio de sus vecinos. Será presentado desde el principio bajo un sino trágico. Desde el principio conocemos su final desdichado (“Disparos por la noche, sangre”), pero esto no convierte en tragedia su vida, sino la inevitabilidad de que los acontecimientos se desarrollen de aquel modo. 

Don Valeriano es administrador del duque y alcalde nombrado por los fascistas. Hipócrita e instigador. Don Cástulo Pérez va a lo suyo y pretende estar bien con el poder. Presta su coche para bien y para mal. No siente piedad pero tampoco denuncia a nadie, garantiza que el padre de Paco es (“trigo limpio”). 

El padre de Paco es un señor alegre y amable (“si lo sabe, y no ha ido con el soplo, es un hombre honrado y enterizo”). Mosén Millán piensa que ni él ni su familia son muy devotas. Le respetan en el clima de violencia porque, además de que no tiene ningún cargo político ni se pone a discutir abiertamente con los altos cargos, porque es una persona mayor y el pueblo le valora mucho y admira (“era trigo limpio”). 

A la mujer de Paco la gente la veía trabajadora y buena. No se entendía con su suegra. 

Los señoritos de la ciudad son muy finos y rasurados que eran llamados en el carasol pijaitos. Llegaron a la aldea poco después de su abandono por la Guardia Civil, después del alzamiento. Ellos eran la nueva autoridad en la aldea (“empujaba a los señoritos de la ciudad a matar más gente”). 

                                                                                                          Carla de la Pinta

2/05/2021

                                                        MECANISMOS DE COHESIÓN

Los mecanismos de cohesión más relevantes del texto son los siguientes. Existe una recurrencia léxica donde destaca la palabra (“Antonio Banderas”) ya que la autora utiliza este ejemplo para explicar las escasas diferencias genéticas entre personas, utilizando familias léxicas (“genoma”) (“ genéticas”).    

               Rosa Montero también utiliza cierta recurrencia semántica, con sinónimos conceptuales (“bananas, plátano”) y referenciales a través de metáforas (“Antonio Banderas", "medio plátano”) para que comprendamos la absurdidad de estas distinciones al destacar que también compartimos genes con las frutas. 

Además, aparece antonimia (“negro, blanco”) para indicar el contraste del color de piel y el hiperónimo (“color de piel”) con los mismos hipónimos para expresar que es irrelevante la distinción. En cuanto a los campos semánticos, encontramos (“Europa, Medio Oriente, Latinoamérica”) referido a las posibles particularidades culturales de diferentes zonas del mundo. 

                Por último, observamos el uso de isotopías, tanto gramatical, predominan sustantivos y adjetivos como semántica (“órgano, donante”) relacionadas por nuestro conocimiento.

Se trata de un texto periodístico (didáctico) ya que utiliza sustantivos (“ciencia”) para la enseñanza y la transmisión de ideas, también realizando identificaciones metafóricas claramente irónicas que llaman nuestra atención (“medio plátano”) ya que es un texto expositivo argumentativo. Además, está correctamente cohesionado y escrito en registro estándar con algún aspecto del culto debido a estas figuras literarias utilizadas y algún término científico. Al ser un texto periodístico trata de un tema de actualidad a través de esta reciente noticia de Antonio Banderas.

Andrea González

2/02/2020

Personajes

    Los personajes más relevantes que se muestran en este fragmento, son como en toda la obra masculinos, con la excepción de la Jerónima que tiene cierto peso. Cada uno caracterizado por sus acciones y palabras.
     Este relato fundamentalmente da cuenta de las relaciones entre el párroco y Paco a partir del hecho de que le ha bautizado, confirmado y casado y de que el chico le ayudaba en misa. Este fragmento pertenece a los recuerdos finales de Mosén Millán sobre la vida de Paco el del Molino.


    El personaje principal es Mosén Millán, el narrador de toda la obra, el cual recuerda con un gran cariño, y una pizca de culpabilidad la vida Paco. Es un hombre bueno maleado por la fe: “Dios permite que muera un inocente”. El centurión y sus hombres aprovechando este defecto y su ingenuidad, consiguen sonsacar a Mosén Millán el escondite de Paco, sabiendo que el final decantaría en su muerte. El cura es ingenuo porque se deja llevar por unos asesinos de apariencia caballeresca; pero además traiciona a sus creencias de cristiano y al paternalismo que le profesaba a la víctima: “ Me han engañado a mí también. ¿Qué puedo hacer? Piensa, hijo en tu alma, y olvida, si puedes, todo lo demás” habiendo incluso más inocentes de por medio: “No han hecho nada y van a matarlos” tal y como repetía constantemente Paco.

    Paco también es el personaje principal, pertenecía a una familia trabajadora con tierras, tenían a una persona trabajando en casa el cual, tristemente ejecutarían junto a Paco: “sacaron a Paco y a otros dos campesinos de la cárcel”. Paco, tiene una relación muy profunda con el cura Mosén Millán, ya que ha crecido junto a él, le ha bautizado, confirmado, y casado, además ha ejercido de monaguillo junto a él: “Usted me conoce Mosén Millán, usted sabe quién soy”. Durante esos años sirviéndole como monaguillo, hubo un suceso que marcó el declive de su amistad, el episodio en una cueva cuando Paco le acompañó a llevar la extremaunción a un enfermo grave de una familia pobre, donde descubrió la hipocresía y la poca bondad para reaccionar con justicia de la persona que admiraba, el cura. A partir de ahí despierta la conciencia social de Paco, luchando contra las injusticias. Por esta misma razón, al tener fama de mozo atrevido estaba a un paso de la muerte, de la mano de quién un día fue su amigo, el cura: “A veces, hijo mío, Dios permite que muera un inocente. Lo permitió de su propio Hijo, que era más inocente que vosotros tres”.

    Cástulo, es un actor secundario caracterizado por su excesiva “generosidad” por su afán de quedar bien con todo el mundo, en este fragmento el cura va a confesar a los tres hombres: “llevaban el coche del señor Cástulo. (Él lo había ofrecido a las nuevas autoridades)”.

    Destacan el centurión y sus hombres, unos pistoleros falangistas, señoritos de ciudad muy finos y rasurados que vienen de fuera del pueblo siendo ellos la nueva autoridad de la aldea: “El centurión, al ponerlos contra el muro, recordó que no se habían confesado”.


Claudia Zárraga 


    La estructura interna del Réquiem por un campesino español es una rememoración que realiza el sacerdote afligido por un sentimiento de culpabilidad. Los recuerdos forman un denso relato, desarrollo central de la novela interrumpida por la aparición de personajes o elementos inesperados en la sacristía. Las evocaciones del sacerdote parten desde el nacimiento hasta su muerte.
La novela tiene una estructura circular ya que comienza y termina en el mismo punto. La novela comienza cuando mosén Millán se prepara en la Iglesia para celebrar la misa de Réquiem (de aniversario) de Paco el del Molino, que había sido asesinado hace un año como consecuencia de los sucesos previos a la Guerra Civil.
    Entre la primera página y la última transcurre un tiempo de media hora. La obra se inicia con mosén Millán ya vestido para la misa que espera la llegada de los feligreses y termina con el sacerdote saliendo al altar para comenzar la misa. En este tiempo real, el cura recuerda la biografía de Paco, desde que le bautizó hasta que le confesó para morir.

    Sobre la estructura externa la novela no está dividida en capítulos sino en secuencias. Está secuencia corresponde al pasado y pertenece a las 8 secuencias que nos recuerdan la vida de Paco, este fragmento pertenece a la secuencia número 8 situada al final de la obra previa a la muerte de Paco.

    Este fragmente es relevante porque mosén Millán enseña una de sus caras más hipócritas en un momento crítico: los momentos previos a la ejecución de Paco. La traición que ha cometido al muchacho al que había bautizado y había visto crecer le llevaran a intentar justificar constantemente su error, pero él sabe que van a matar a inocentes por su culpa.
    Las causas que llevan a este desenlace son el quebrantamiento de la amistad entre Paco y mosén Millán, ya que en secuencias como la del viejo pobre y moribundo Paco se había dado cuenta de la ausencia de caridad del párroco, este quería salir lo más rápido posible de la casa del anciano en vez de ayudarlo. En este momento Paco se dio cuenta de que él no quería seguir sus pasos, él quería combatir contra las injusticias de este mundo y esto le lleva a realizar acciones contra el poder y a favor del pueblo, que le llevaría hasta su muerte.
    Este fragmente nos lleva a la consecuencia final de la muerte de Paco, ya que tras ser engañado y confesado por mosén Millán es fusilado con sus otros dos compañeros. Esta culpabilidad de mosén Millán es la que provoca su nerviosismo ante la misa de Réquiem, el hecho de que nadie asistan a la misa, ni siquiera los familiares también es una consecuencia directa de nuestro fragmento ya que la gente sabe que Paco murió por la traición de mosén Millán.
Sara Serna

2/16/2018

RÉQUIEM POR UN CAMPESINO ESPAÑOL
TEXTO
            Cuando no quedaba nadie en la plaza, sacaron a Paco y a otros dos campesinos de la cárcel, y los llevaron al cementerio, a pie. Al llegar era casi de noche. Quedaba detrás, en la aldea, un silencio temeroso.
            El centurión, al ponerlos contra el muro, recordó que no se habían confesado, y envió a buscar a Mosén Millán. Éste se extrañó de ver que lo llevaban en el coche del señor Cástulo. (Él lo había ofrecido a las nuevas autoridades.) El coche pudo avanzar hasta el lugar de la ejecución. No se había atrevido Mosén Millán a preguntar nada. Cuando vio a Paco, no sintió sorpresa alguna, sino un gran desaliento. Se confesaron los tres. Uno de ellos era un hombre que había trabajado en casa de Paco. El pobre, sin saber lo que hacía, repetía fuera de sí una vez y otra entre dientes: «Yo me acuso, padre…, yo me acuso, padre…». El mismo coche del señor Cástulo servía de confesionario, con la puerta abierta y el sacerdote sentado dentro. El reo se arrodillaba en el estribo. Cuando mosén Millán decía ego te absolvo, dos hombres arrancaban al penitente y volvían a llevarlo al muro.
            El último en confesarse fue Paco.
            ―En mala hora lo veo a usted -dijo al cura con una voz que mosén Millán no le había oído nunca―. Pero usted me conoce, mosén Millán. Usted sabe quién soy.
            ―Sí, hijo.
            ―Usted me prometió que me llevarían a un tribunal y me juzgarían.
            ―Me han engañado a mí también. ¿Qué puedo hacer? Piensa, hijo, en tu alma, y olvida, si puedes, todo lo demás.
            ― ¿Por qué me matan? ¿Qué he hecho yo? Nosotros no hemos matado a nadie. Diga usted que yo no he hecho nada. Usted sabe que soy inocente, que somos inocentes los tres.
            ―Sí, hijo. Todos sois inocentes; pero ¿qué puedo hacer yo?
            ―Si me matan por haberme defendido en las Pardinas, bien. Pero los otros dos no han hecho nada.
Paco se agarraba a la sotana de mosén Millán, y repetía: «No han hecho nada, y van a matarlos. No han hecho nada». Mosén Millán, conmovido hasta las lágrimas, decía:
            ―A veces, hijo mío, Dios permite que muera un inocente. Lo permitió de su propio Hijo, que era más inocente que vosotros tres.


ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES DE LA OBRA QUE APARECEN EN EL FRAGMENTO
            Este fragmento pertenece a la  octava secuencia de pasado de la obra Réquiem por un campesino español, donde narra una situación de  tirantez en la que se encuentran los personajes más significativos de la obra. Entre ellos Mosén Millán. En las secuencias de presente se encuentra en la misa de réquiem tras cumplir un año desde la muerte de su fiel compañero Paco. Sentado en un banco dentro de la sacristía, echa la vista años atrás y recuerda la vida de la víctima, los momentos que pasó junto a él hasta su muerte. El sentimiento de culpabilidad tras haber sido en gran parte el causante de su fusilamiento llega a tal punto que llega a echar a los tres hombres más importantes y adinerados del pueblo fuera de la iglesia, Valeriano, Gumersindo y Cástulo habiendo sido tan culpables como él pero que sin embargo, no se sienten así. De vez en cuando el párroco le pregunta al monaguillo si ha entrado ya alguien a la iglesia, a lo cual obtiene siempre respuesta negativa. Los vecinos mediocres del pueblo y la propia familia de Paco se negaban a acudir a la misa como rebelión ante el engaño de Mosén Millán, mediante el cual su hijo había sido fusilado. Este personaje es ingenuo, ya que se deja llevar por unos asesinos de apariencia caballeresca, “me ha engañado a mí también, ¿Qué puedo hacer?” y eso le trae remordimientos posteriormente, como se narra en las secuencias de presente. Además, traiciona sus creencias de cristiano y al paternalismo que le profesa a la víctima. Este relato se fundamenta básicamente en la íntima relación que guardaba el párroco con su fiel amigo Paco, al cual bautizó, confirmó y casó, el único que la ayudaba a la hora de impartir misa. El punto en el que se desencadena la tragedia es el día en el que Mosén Millán lo lleva a cueva a dar la unción de enfermos a un anciano terminal. Es en este momento cuando Paco comienza a aclarar su ideología y a considerar intolerables la injusticas del mundo en el que vive. Le conmociona la escasa bondad del cura para compadecerse ante estas situaciones; aun así, desde pequeño había sentido admiración y respeto por Mosén, dejándose enseñar y aconsejar por él. Paco pertenece a una familia con tierras, pero a pesar de ello trabajan de sol a sol. Cuando cumplió 7 años ejerció de monaguillo suplente. De mayor tuvo fama de mozo atrevido. Paco es héroe y víctima. La narración de su vida y su muerte ocupa la mayor parte de la obra, “¿Por qué me matan? ¿Qué he hecho yo?”. El texto está exento de alusiones a su imagen, por lo que no podemos llegar a hacernos una idea de su imagen física. Aparece en el texto un miembro de las clases acomodadas del pueblo, Cástulo. Aunque no empuña las armas, es victimario. Contribuye con el centurión y sus hombres en su labor como pistoleros acometiendo contra inocentes en la aldea (un ejemplo de víctima inocente es Paco, tal y como se muestra en el texto). Este personaje va a lo suyo, vive su vida, y pretende estar libre de problemas consiguiendo una buena y cordial relación con el poder. Es una persona fría que no siente piedad pero tampoco denuncia nadie. Esta secuencia muestra cuando presta su coche a los invasores del pueblo para llegar hasta el lugar apartado donde llevan a cabo los crímenes. “Este se extrañó al ver que lo llevaban en el coche del señor Cástulo (…) El coche pudo avanzar hasta el lugar de la ejecución”. Había cedido su coche a las autoridades, el cual, aparte de servir como vía de transporte, servía como confesionario, donde debían entrar a confesarse con el señor Mosén aquellos que fueran a ser fusilados; era el paso previo a la muerte de muchos individuos inocentes de la aldea. Por último, y como parte a destacar en el fragmento, tenemos al centurión y sus hombres. Son señoritos de ciudad, muy fríos y rasurados, conocidos en el carasol como “pijaitos”. Estos personajes son además pistoleros falangistas “El centurión, al ponerlos contra el muro, recordó que no se había confesado, y envío a buscar a Mosén Millán.” Llegan al pueblo y comienzan a impartir su propia justicia, persiguiendo a aquellas personas que poseen una ideología distinta a la que ellos estipulan. Se convierten en la nueva autoridad de la aldea.
Tania Puente Fernández