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11/04/2025

11/12/2019

Antonio Machado. Campos de Castilla- “A un olmo seco” 

  • Comenta el simbolismo del poema en relación a la obra a la que pertenece. 

La simbología de los poemas de Machado se aborda en relación a dos ejes temáticos: el problema existencial (“A un olmo viejo hendido por el rayo”) y el problema de España (“con su hacha el leñador, y el carpintero te convierte en melena de campana”). 
En lo referente al poema existencial cabe decir que son símbolos utilizados en Soledades y que hacen referencia a la angustia por la fugacidad del paso del tiempo, empleando el tempus fugit (“Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera”). El agua es un elemento muy utilizado por Machado para simbolizar el paso del tiempo y la muerte; el agua de la lluvia (“con las aguas de abril y el sol de mayo”) y de los ríos y el mar (“antes de que el rio hasta la mar te empuje”) donde el rio simboliza el transcurro de la vida hasta llegar al mar, la muerte; estos son los elementos en los que se centra esta metáfora. Los tonos ocres, rojos o violetas forman parte del sentimiento melancólico (“Un musgo amarillento le mancha la corteza”). Los caminos son símbolos de la vida. Por una parte simbolizan el caminar errante a un futuro incierto (“que guardan el camino y la rivera, habitado por pardos ruiseñores”) y por otro lado Machado lo ve desde un punto de vista nostálgico puesto que a medida de que andamos vamos dejando el camino atrás (“al borde del camino; antes de que te descuaje un torbellino”). Los árboles son el cuarto símbolo que utiliza Machado en sus composiciones. El olmo se relaciona con la deseada recuperación de Leonor cuando presenta las hojas verdes (“algunas hojas verdes le han salido”) y con la enfermedad cuando muestra su debilidad (“Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido”). Existe diversidad arbórea cuando describe Castilla de una manera idílica, donde para el poeta los álamos son espejos del resurgir en contraste con el olmo (“No será, cual los álamos cantores”). Este poema trata de Leonor y evoca el paisaje soriano con connotaciones de esperanza (“Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida otro milagro de la primavera”). 
Por último, podemos observar que en lo tocante al problema de España, el poeta muestra el alma de Castilla es recia (“yugo”). 
Marina Ceballos 

11/20/2018


ADJETIVOS
“A un olmo seco”
Este fragmento del poema CXV presenta una gran cantidad de adjetivos cuyo valor estilístico es el siguiente:
Todos los adjetivos presentes actúan como adjetivos (no hay ninguno sustantivado) y se encuentran en grado positivo. Además, son todos de tipo calificativo excepto “centenario” que es relacional ya que lo incluye en un grupo La mayoría de los adjetivos tienen función ADYACENTE de un sustantivo excepto “hendido” y “podrido”, que tienen función de ATRIBUTO, ya que estos forman parte del predicado aunque el autor omita el verbo `está´ para crear belleza . Respecto a los adyacentes, se encuentran todos pospuestos y en cuanto a la clasificación en valorativos y descriptivos, todos son descriptivos a excepción de “viejo”, cualidad que el poeta percibe en un olmo herido y moribundo, y que es valorativo. Además, el único adjetivo explicativo es “verdes” y hace alusión a la esperanza y juventud de las hojas recién salidas que se presupone en “algunas hojas (…) le han salido”. El resto son especificativos: “viejo”, “centenario”, “amarillento”, “blanquecina”, “carcomido” y “polvoriento”, necesarios para precisar al máximo la descripción.
Machado se caracteriza por el uso abundante de adjetivos en sus poemas para la caracterización de gentes, paisajes y sentimientos. En este caso, relaciona tanto los adjetivos como los sustantivos utilizados con sus sentimientos y la tristeza del momento al sufrir la enfermedad de su mujer Leonor. Por esto, abundan los adjetivos especificativos puesto que se centra en un elemento del paisaje (el olmo) que relaciona con la enfermedad de su mujer. También se observa un predominio de los adjetivos descriptivos que aportan cierta objetividad de enfermedad reconocible en el árbol sin dejar de lado la subjetividad propia de la poesía y de los sentimientos del autor.
Lorena González