Machado es un poeta que le gusta la sencillez y la claridad, es caracterizado por usar un lenguaje antirretórico y sobrio, utilizar un vocabulario preciso y hacer uso efectivo de recursos estilísticos.
Este fragmento es estrófico y está formado por 32 versos alejandrinos, compuestos, isométricos, de arte mayor, cuenta con una rima consonante de esquema (AA, BB...) y los versos constan de 2 hemistiquios formando pareados.
Otra característica es la metáfora (“sol de fuego”) para expresar el insoportable calor en los agrios campos de Castilla y que también por eso se secan, añadiéndole valor hiperbólico. También hace uso de exclamaciones (“¡tan diminutos!”) para así reflejar sus sentimientos y emociones ante los muy pequeños verdes álamos a las orillas del Duero.
Por último, en lo referente al léxico menciona múltiples elementos naturales, ya que su poesía se basa en presentar realidades sobre Castilla (“desnudos peñascales, algún humilde prado”). Al igual que usa arcaísmos para representar la rudeza y el atraso de Castilla (“recamado escudo, / y cárdenos alcores”).
Irene Arroba