El narrador es la contrafigura del propio escritor. Tiene el papel de cronista con la labor de reconstruir un caso incompleto, regresa al pueblo después de 27 años para recomponerlo. Utiliza distintos elementos de reconstrucción como el testimonio de un testigo como es Pedro Vicario (“Nunca estaba armado si no llevaba ropa de montar”), estas manifestaciones aparecen en forma de frases breves en estilo directo, entrecomilladas y acotadas para fluir en el diálogo. Su doble condición de narrador y personaje lo lleva a la forma autobiográfica utilizando la primera persona para aportar subjetividad (“me dijo”), con este ejemplo se refiere al cronista en primera persona. El entrecruzamiento de puntos de vista del narrador otorga a la novela la condición de multiperspectivística. Las voces de los personajes en estilo directo son las únicas manifestaciones de lengua oral en la novela, en un registro coloquial. (“Los muertos no disparan, gritó”), este ejemplo lo dice Pedro Vicario en estilo directo, además, en el fragmento aparecen tres intervenciones dichas por tres personajes distintos.
En cuanto al tiempo podemos coger una referencia con los cuchillos para ver que sucede después de la guerra, ya que los cuchillos de los Vicario son hechos por ellos mismos (“con el cuchillo basto que él mismo había fabricado con una hoja de segueta”), por otro lado, también podemos ver que la acción sucede después de la boda, ya que dice que (“tenía puesta la chaqueta de la boda y el cuchillo envuelto en el periódico.
Con respecto al espacio, el escenario de la historia novelada responde a una referencia real (“empezó a tomar posiciones en la plaza para presenciar el crimen”), con esto se refiere a la plaza que antecede a su casa, la cual simbólicamente es el lugar de inmolación como colofón a la fiesta (boda). Otro detalle es el lugar en el que sucede, Sucre, donde recupera su lugar de origen geográfico.
Yoel Diez