El narrador es la contrafigura del propio escritor. Desempeña el papel de cronista que regresa al pueblo tras 27 años y debe reconstruir el caso incompleto. El mismo estuvo presente durante la boda, pero estaba borracho y tiene un recuerdo borroso.
Emplea elementos de reconstrucción como por ejemplo numerosos testimonios. (“" Siempre soñaba con árboles"”) En este caso utiliza lo vivido por la madre del protagonista. Dichas manifestaciones de los testigos se recogen en forma de frases breves en estilo directo, entrecomilladas y acotadas por el narrador.
Por otro lado, el narrador utiliza su condición de testigo para resolver el caso. Cuando no es más que un simple testigo emplea la tercera persona. (“Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana”) Sin embargo, en las descripciones es donde se ve la subjetividad. (“Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna y por un instante fue feliz en el sueño”)
En este continuo entrecruzamiento de puntos de vista del narrador, personajes, cronista o testigo, da a la novela una perspectiva múltiple.
En cuanto al espacio y al tiempo, conocemos gracias a la prensa de la época y al propio autor que la historia se desarrolló en Sucre, Colombia, el 22 de enero de 1951, aunque en la obra todo ocurra en febrero. (“que lo fuera en un buen febrero de aquella época”) En la crónica se omite el año, pero se detalla con precisión el momento y circunstancias que rodean al asesinato, como por ejemplo que todo sucedió entre un domingo y un lunes (“los pormenores de aquel lunes ingrato”), que Santiago se levantó a las 5.30 (“Se levantó a las 5.30”) o que no fue hasta más de una hora después que lo mataron, ya que salió de casa a las 6.05. (“salió de su casa a las 6.05 hasta que fue destazado como un cerdo una hora más tarde”) Estas y otras precisiones las da el narrador 27 años después, cuando vuelve al pueblo. Durante la obra el autor hace retrocesos en el tiempo.
También sabemos que la acción en esta escena ocurre antes de que pase el obispo (“para esperar el buque que llegaba el obispo”) Aquí también podemos ver como la acción se desarrolla en casa de Santiago Nasar y en parte del pueblo. Todos estos lugares tienen un valor simbólico.
El autor arraiga nuevamente a la geografía colombiana, puesto que el reencuentro con este territorio le genera nostalgia.(“era una mañana radiante con una brisa de mar que llegaba a través de los platanales”)
Martina Ruiz