2/10/2011

El estilo en Nada

  Parecía una casa de brujas aquel cuarto de baño. Las paredes tiznadas conservaban la huella de manos ganchudas, de gritos de desesperanza. Por todas partes los desconchados abrían sus bocas desdentadas rezumantes de humedad. Sobre el espejo, porque no cabía en otro sitio, habían colocado un bodegón macabro de besugos pálidos y cebollas sobre fondo negro. La locura sonreía en los grifos torcidos.
  Empecé a ver cosas extrañas como los que están borrachos. Bruscamente cerré la ducha , el cristalino y protector hechizo, y quedé sola entre la suciedad de las cosas.
  No sé cómo pude llegar a dormir aquella noche. En la habitación que me habían destinado se veía un gran piano con las teclas al descubierto. Numerosas cornucopias –algunas de gran valor- en las paredes. Un escritorio chino, cuadros, muebles abigarrados. Parecía la buhardilla de un palacio abandonado, y era, según supe, el salón de la casa.
  En el centro, como un túmulo funerario rodeado de dolientes seres- aquella doble fila de sillones destripados- , una cama turca, cubierta por una manta negra, donde yo debía dormir. Sobre el piano habían colocado una vela, porque la gran lámpara del techo no tenía bombillas.
Angustias se despidió de mí haciéndome en mi frente la señal de la cruz, y la abuela me abrazó con ternura. Sentí palpitar su corazón como un animalillo contra mi pecho.

PREGUNTA 4: COMENTAR EL ESTILO DE LA OBRA Y SU APLICACIÓN RAZONADA AL FRAGMENTO.
A diferencia del estilo retórico de las novelas de la época. Nada tiene un estilo natural, con abundantes reflejos del habla coloquial en los diálogos. Sin embargo, en los fragmentos narrativos, la narradora utiliza un lenguaje lleno de recursos poéticos. Esa forma de escribir, entre realista y poética, se ajusta muy bien al tema de la novela, que se basa en una descripción cruda de la realidad desde una perspectiva intimista y sensible. En su momento, este estilo fue una novedad.
A menudo, la descripción de objetos, espacios, y animales no esta hecha de manera realista y detallada, como en las novelas naturalistas, sino dándoles valores simbólicos en los que los objetos se impregnan de los sentimientos de la narradora.
Se trata de un realismo impresionista basado en el punto de vista de la narradora. “No sé cómo pude dormir aquella noche”
También encontramos descripciones expresionistas, es decir, hechas desde una perspectiva distorsionada, en la que se proyecta la subjetividad de la narradora. “Parecía una casa de brujas aquel cuarto de baño”. Se trata de una escena fantasmagórica: “la locura sonreía en los grifos torcidos”.
Otras veces la realidad es vista con miradas de alucinación o pesadilla: “empecé a ver cosas como los que están borrachos”. La prosa contiene numerosos recursos literarios que le dan un tono poético. Abundan las sinestesias, en las que se mezclan sensaciones: “gritos de desesperanza”. Asimismo son frecuentes las personificaciones, metáforas y comparaciones: “sentí palpitar su corazón como un animalillo contra mi pecho”, “la locura sonreía en los grifos torcidos”, “abrían sus bocas desdentadas rezumantes de humedad”; todos estos con valor negativo y “la ducha, cristalino y protector hechizo” con valor positivo.
Un recurso destinado a degradar a algunos personajes es la animalización, que la autora utiliza con aquellos que le resultan antipáticos, En este caso no es así, ya que utiliza este recurso con su abuela con finalidad de protección, “sentí palpitar su corazón como un animalillo contra mi pecho”. También las cosas son comparadas con animales.
En algunos fragmentos encontramos imitaciones irónicas de los clásicos grecolatinos que la escritora estudiaba en la Universidad o la parodia del tópico ubi sunt. En algún caso la acumulación de figuras literarias clásicas produce una retórica excesiva. “Parecía una casa de brujas aquel cuarto de baño. Las paredes tiznadas conservaban la huella de manos ganchudas, de gritos de desesperanza, por todas partes los desconchados abrían sus bocas desdentadas rezumantes de humedad”.Este estilo tan poético, tan personal, es utilizado preferentemente en los fragmentos descriptivos.
Referente a la técnica narrativa, el uso de la primera persona comporta un solo punto de vista, el de la narradora: ”No sé cómo pude llegar a dormir aquella noche.” Sin embargo, Carmen Laforet introduce otros puntos de vista narrativa en algunos episodios.
Si en los fragmentos narrativos alterna el tono realista con el poético, en los fragmentos dialogados se manifiesta una clara intención de reflejar el lenguaje coloquial, reproduciendo las interrupciones, repeticiones, etc., propias de la lengua oral. Es una pena que en este fragmento no aparezca ningún dialogo para poder describir algún ejemplo.
Se adecua el registro lingüístico a la personalidad de cada personaje.
Por lo que se refiere a la presencia de la lengua catalana en Barcelona, Carmen Laforet apenas tenía precedentes literarios acerca de qué tratamiento dar al catalán en una obra escrita en castellano y ambientado en Cataluña. Podemos decir que, teniendo en cuenta los condicionantes de la época, solucionó el problema con gran acierto. En Nada el catalán tiene una cierta presencia que demuestra la voluntad de la escritora de reflejar la realidad lingüística catalana dentro de los estrechos límites impuestos por la dictadura franquista. En cualquier caso, la presencia del catalán en la novela es suficiente para dejar constancia de que se seguía utilizando en la vida catalana.
De vez en cuando, la narrativa deja constancia de que los personajes hablan en catalán. A veces, transcribe, de manera completa o fragmentaria, diálogos en catalán para referirse a realidades específicas de Cataluña o para reproducir el lenguaje afectivo. En definitiva, el uso del catalán indica que la autora lo conocía y lo apreciaba. Desde el punto de vista literario, esa presencia contribuye a crear una ambientación verosímil, próxima a la realidad cotidiana de la sociedad barcelonesa de la época.

Comentario realizado por Laura García Gato

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